Números Maestros, esencia 22 y misión 11.
Los números Maestros que lleva una persona en su fecha de nacimiento, son potencialidades y desafíos que son adquiridas en vidas anteriores, (entre otras cosas, por estar en la carta natal en forma de números inmutables, a diferencia de nombres y apellidos, que pueden ser cambiados y que son cualidades y cargas que nos confieren nuestros padres, que a veces también tienen las características antes descritas).
Cuando su número de alma o esencia es 22, se le confiere una gran conciencia social, dependiendo de su número infantil, es cómo debe enfrentar los condicionamientos que le son impuestos por su familia de origen y entorno en sus primeros años. A grandes rasgos, esto le da el carácter de rebeldía y/o madurez para relacionarse con quienes rodean a esta persona.
El 22 en la esencia denota a una persona cálida, amorosa, compasiva, sensible y con marcadas tendencias al romanticismo, con ciertas estructuras y reglas, aunque no tan rígidas como las que confiere el número simple 4. Es probable que de pequeños se les nota mucho este tipo de conciencia por ej. aman de sobremanera a animales, se niegan a comer carne, sufren por los desamparados, etc. Estas cualidades, a menudo desaparecen con los años, si no son potenciadas o alentadas.
El 22 además en la esencia, tiene como misión estar alerta a las señales que indica el camino, mayor espiritualidad y alejamiento de lo mundano, pues es algo ya superado en otras encarnaciones.
Por otra parte, el número 11 como misión es algo que debe encararse con mucha responsabilidad, indica una vida en la que no debemos de abusar de la facilidad con que llega a nuestras manos todo tipo de ayudas, incluyendo en ello, la capacidad de mentalizar y de convencimiento, el que dependiendo de cual es el tipo de 11 ( 29, 38, 47,etc), debe aprender a materializarse.
Es importante no alejarse de la vía clara que el 11 conlleva, pues es un número dual, en el que es fácil desviarse de los própositos y dejarse llevar por el ego y el falso halago, el que finalmente hará doblemente pesada la carga, que mirándolo detenidamente, no lo era tanto.
(Para Celia)