De Dios e historias simples
Se encontraban reunidas muchas personas en una congregación, todas estaban muy concentradas y la atención y oraciones eran todas para Dios.
Eran tantos los rezos y devotas súplicas, que Dios en su infinito amor, se conmovió y decidió acudir en carne y hueso, donde quienes lo llamaban tan imperiosamente.
Así Dios, fue a la Tierra, como iba a este planeta, el se apersonó como uno más.
-Si invocan mi nombre, dijo, ellos me tiene dentro de sus corazones y están muy cerca de mi.-
De esta manera, se cubrió con sencillas vestiduras. De su apariencia normal, destacaban el brillo en sus ojos y una hermosa sonrisa amable.
Dios entonces, entró al templo de oración en que los feligreses seguían invocando con fervor su nombre.
La entrada no fue apotéosica ni de el emanaban rayos ni truenos.
¿Para qué hacerlo? si lo hiciera, muchos seguramente saldrían despavoridos.
Dios es paz y tranquilidad.
Sus pasos eran calmos pero seguros, sus zapatos no eran brillantes ni alados.
¿Para qué hacerlo?, si lo hiciera, causaría perplejidad e ironía.
Dios es fe y verdad.
De este modo, se acercó sin vanagloriarse a cada uno de los que se encontraban en el lugar, sin alardes ni fanfarria.
¿Para qué hacerlo?. Dios es humildad, inocencia y sabiduría.
Dios entonces, avanzó hacia el altar en donde se encontraban la mayoría de las personas alrededor de una hermosa estatua, Dios dulcemente preguntó -¿que hacen? - pero muy pocos le miraron, menos aún, le respondieron y aquél que lo hizo le increpó fuertemente manifestándole con firmeza que ese lugar era la casa de Dios , ¿cómo se le ocurría interrumpir este método de meditación !! y si acaso, no veía que todos los presentes se encontraban comunicándose con la Divinidad.
Asi, Dios...esbozó una compasiva sonrisa y se marchó.