El número del alma
Nuestra personalidad, el talento, las aptitudes, las herramientas que pueden usarse a favor y también las cargas que acarreamos,es la información que nos trae el día de nuestro nacimiento.
De acuerdo a esto, y sabiendo que los números simples del 1 al 9 pertenecen a la parte física o material de las personas, mientras que los números dobles o compuestos pertenecen al lado espiritual, a las influencias kármicas que prefiguran el destino. Y que los números 11 y 22 merecen un especial análisis.
De acuerdo a esto, se puede decir que:
Una persona recibe la influencia 1, si nació un día 1, 10, 19 o 28: son independientes, con iniciativa propia, animosa y voluntariosas. Precursores y de ideas originales.
La influencia 2. Si nació un día 2, 11, 20 o 29: son personas soñadoras, tienden a temer a lo desconocido y lo poco familiar. Prefieren permanecer en un segundo plano, actúan mejor como compañero o subordinado.
La influencia 3. Si nació un día 3, 12, 21 o 30: son sagaces, con muchas ganas de superación y creatividad.
La influencia 4. Si nació un 4, 13,22 o 31: son pacientes, responsables y ordenados. Reacios a los cambios.
La influencia 5. Si nació un día 5,14, o 23: personas de gran encanto natural, corteses. Saben detectar fallas y errores. Poseen gusto por el cambio, por los viajes, versátiles y adaptables.
La influencia 6. Si nació un día 6, 15 o 24: son personas hogareñas, de gustos refinados y apasionadamente casadas con lo estético , lo hermoso de la naturaleza y la armonía .
La influencia 7. Si nació un día 7, 16 o 25: personas que muestran mucho interés por los asuntos misteriosos, esotéricos y místicos, de gran sensibilidad y entereza.
La influencia 8. Si nació un día 8, 17 o 26: son silenciosas, reservadas y tímidas. Muy buenos en asuntos de economía. Con un marcado sentido de la justicia.
La influencia 9. Si nació un día 9.18 o 27: son confiados hasta el punto de caer en la ingenuidad, tienden a montar en cólera. Francos. Esperan que los demás actúen igual, por lo que las maquinaciones suelen tomarlos de sorpresa. Les preocupa el aspecto personal, más que por vanidad, por miedo al rechazo y su falta de confianza en sí mismos.
De acuerdo a esto, y sabiendo que los números simples del 1 al 9 pertenecen a la parte física o material de las personas, mientras que los números dobles o compuestos pertenecen al lado espiritual, a las influencias kármicas que prefiguran el destino. Y que los números 11 y 22 merecen un especial análisis.
De acuerdo a esto, se puede decir que:
Una persona recibe la influencia 1, si nació un día 1, 10, 19 o 28: son independientes, con iniciativa propia, animosa y voluntariosas. Precursores y de ideas originales.
La influencia 2. Si nació un día 2, 11, 20 o 29: son personas soñadoras, tienden a temer a lo desconocido y lo poco familiar. Prefieren permanecer en un segundo plano, actúan mejor como compañero o subordinado.
La influencia 3. Si nació un día 3, 12, 21 o 30: son sagaces, con muchas ganas de superación y creatividad.
La influencia 4. Si nació un 4, 13,22 o 31: son pacientes, responsables y ordenados. Reacios a los cambios.
La influencia 5. Si nació un día 5,14, o 23: personas de gran encanto natural, corteses. Saben detectar fallas y errores. Poseen gusto por el cambio, por los viajes, versátiles y adaptables.
La influencia 6. Si nació un día 6, 15 o 24: son personas hogareñas, de gustos refinados y apasionadamente casadas con lo estético , lo hermoso de la naturaleza y la armonía .
La influencia 7. Si nació un día 7, 16 o 25: personas que muestran mucho interés por los asuntos misteriosos, esotéricos y místicos, de gran sensibilidad y entereza.
La influencia 8. Si nació un día 8, 17 o 26: son silenciosas, reservadas y tímidas. Muy buenos en asuntos de economía. Con un marcado sentido de la justicia.
La influencia 9. Si nació un día 9.18 o 27: son confiados hasta el punto de caer en la ingenuidad, tienden a montar en cólera. Francos. Esperan que los demás actúen igual, por lo que las maquinaciones suelen tomarlos de sorpresa. Les preocupa el aspecto personal, más que por vanidad, por miedo al rechazo y su falta de confianza en sí mismos.
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