Simplemente...

En estos tiempos en que la vorágine de la cotidianiedad pasa por la mayoría de las puertas de quienes habitamos este mundo y la conexión con el espíritu aparece mermado. En muchas vitrinas de tiendas esotéricas, diarios, revistas, encontramos cartas, oráculos, literatura y hasta en los megamercados, revueltos entre vasos, cucharas, tenedores,en la sección "artículos de hogar" aparecen bellas figuras aladas, denominadas "ángeles". Reconozco tener una vasta colección de figuras de yeso, con inmensa pena, sentí la pérdida de mi última adquisición, mi glorioso San Miguel Arcángel, devastado por el terremoto que sacudió a mi país este año, así poseo y busco cada una de estas figuras en donde quiera que vaya. Pues, desde siempre fueron fruto de mi curiosidad e interés.Recuerdo desde pequeña haberme sintonizado con este mundo angelical, cada noche por ej., oraba "el ángel de mi guarda" y era mi abuelita quien se encargaba a diario, de encomendarme a ellos.
Después de avanzar por la vida, dándome cuenta que existe un "algo más", me he empapado con un montón de disciplinas y cuestiones esotéricas, ninguna ha sobrado, en todo caso. Leyendo desde complicados textos y diversidad de nombres y disciplinas, me la he pasado, buena parte de este tiempo.
Si pudiese conversar con un verdadero ángel, si tuviese unos cuántos minutos para preguntarle, tengo una minuta con muchas interrogantes, creo memorizar algunas de tantas ...¿Cuál será el gran secreto de la existencia? ¿Cómo hacer un mundo mejor? ¿Cómo es el Cielo ( concepto desde mi perspectiva humana)? . Preguntaría, sin duda, por las jerarquías, las triadas evolutivas, ufff y claro si me encontrara con un ángel materializado, estoy segura que lo reconocería, me los imagino imponentes, de profundos ojos y elevadas figura, de gran belleza, algunos con una larga y blonda cabellera, muy jóvenes, de diáfana y rozagante piel ; ciertamente, reconocible a leguas; estoy segura que no perdería la oportunidad y le haría éstas y un sinfín de preguntas, las cuales he planificado desde mucho.
Un aparentemente complicado día, de esos que no dan ganas de levantarse, mientras cerraba el portón de casa, 7,45 A.M.,estaba apurada e interiormente, regañando por estar atrasada hacia mi destino, esperando a uno de mis hijos se me apareció prácticamente, casi dentro de mi casa, un caballero de avanzada edad, de no más de 1,60 m de estatura, me llamó mucho la atención, pues era un gélido y húmedo día de invierno e increíblemente, él se encontraba vistiendo delgado pijama de color celeste, calzaba sólo unas zapatillas de levantar y a pesar, de su avanzada edad, no se veía viejo. El se me aproximó y para ser sincera, a pesar de su inocua figura, desconfié. Con una sonrisa ingenua y de un matiz muy alegre me dijo, -"...ahí viene su regalón... no se enoje tanto tanto....la vida es más simple de lo que parece ser".- . Fue ahí donde mi hijo y yo miramos extrañados, ni gracias por el consejo, ni pregunta alguna le formulé, al contrario, pues mi mente sólo pensaba en el tránsito y en que estabamos muy atrasados, apenas esbozé una furtiva y casi forzada sonrisa. Cuando puse mis manos rápidamente en el volante, transcurridos apenas unos segundos, subí la vista, mis hijos ya dentro de mi auto, con asombro, irrisoriamente, comentaban, ¿qué hacía este extraño personaje a esta hora y con este frío.!
Lo curioso fue, que ya no se divisaba por ningún lado. Sólo un maratonista, podría no haber dejado rastro, ni visibilidad de su persona , en tan poco tiempo. Durante el viaje , fuimos hablando de cada detalle de ese raro y súbito encuentro.
No sé quien sería, confieso, después de mucho tiempo de haber vivenciado lo que hoy relato, que cada día que transcurre vuelvo mi vista a todos lados; por si lo diviso, no importando si voy atrasada... ahora, ya,no más enojada, ni "rigidizada".
Y claro, he aprendido que la vida es más simple de lo que parece.