33, para quienes quieran oír.
No ha dejado de sorprenderme, a raíz de lo acontecido en mi país, Chile, en relación a la lamentable situación de los 33 mineros atrapados en la mina de San José, la gran avalancha de artículos , seguidores y retractores de la numerología. “Supercherías” “soberanas tonteras”, “ manga de ignorantes” son algunos de los tantos apelativos que se le dan a lo que denominan el gran revuelo que causa el número 33, como importante protagonista de esta historia. Incluso en otro aspecto, en uno de los premios más grandes en un juego de apuestas, el número 33 es el más apostado; como si fuese eso, lo que tratase de sacarse en conclusión de lo vivido.
La numerología marca tendencias , los números son señaléticas de nuestro destino. Si debemos realizar un cierto trámite o diligencia, solemos ver el pronóstico del tiempo, y saber de qué forma iremos vestidos ese día, más allá de la moda o el vernos bien, es bueno saber si llevaremos paraguas o un abrigo que nos cubra el frío imperante o por el contrario, si será un día caluroso para “no morir asados” o simplemente, no transpirar más de la cuenta. Claro que esto es un ejemplo, pero es para graficar.No se trata de vivir con una calculadora en la mano y contando las letras de las palabras que se pronuncian, son herramientas de ayuda, conocimiento y autoayuda, sólo debemos poner atención.
Seguramente si hubiesen sido 18 o 50 los mineros, (sólo por decir) de todas formas hubiese calado el tema en nuestras conciencias, pero quizás no en forma tan profunda , aunque hubiese sido un día 18 y sumada las cifras hubiese dado 50. Porque son otros los mensajes encriptados de estas cifras.
Lo que pasa es que el mensaje del número 33 es más bien colectivo y se relaciona en su nivel más alto directamente con el amor ( es un dígito elevado vibracionalmente), habla de unión y una alianza duradera. Que la mejor fórmula a realizar para un mejor desenlace es el amor que vence las adversidades y se aprende una lección colectiva y trascendente de ello. Por eso se dieron las llamadas para algunos “ ¿casualidades?”, que eran el del número de mineros, el número de letras del mensaje, el número sumado del día que fueron encontrados , la suma del día que fueron rescatados, todos estos con número 33 detrás de ello. De esta manera el 33 habló.
Para quienes les gusta vivir de cosas solamente concretas, tienen formación científica o conceptual , lo más probable que se haga caso omiso del reloj que siempre le señala las 11.11, o un número X que se le repite en su placa del vehículo, en sus quehaceres diarios, o incluso, a nivel inconsciente en sueños, etc. Lo más probable es que, como gran cosa, lo juegue en una rifa o en un juego de azar, lo que definitivamente, no es lo que trata de decir el destino. Seguramente, deberá aprender a abrir la conciencia de otra forma, generalmente en procesos más abruptos. Es mucho más difícil hacer entender aspectos más cualitativos de algo que parece naturalmente abstracto. No se es mejor ni peor, pues cada uno tiene un espacio en este Universo. Así , finalmente, “el que tenga oídos…que escuche”.