TAROT, más que una baraja.
Para comenzar a familiarizarnos sobre él, siempre se comienza necesariamente por saber qué es el tarot y para dar una definición más o menos certera, en este caso, me es más fácil, señalar que no es el tarot; pues bien, el tarot no es un juego de cartas ni un instrumento adivinatorio; probablemente lo haya sido en algún momento de su existencia, quizás lo fue en los momentos que debió serlo, "escondiéndose", por alguna razón de sobrevivencia, así por su naturaleza el tarot no se permitió ser estático, pues fue evolucionando, creciendo, transformándose, adoptando la naturaleza de cada uno de su creador y es visiblemente obvio, que el tarot permaneció en el tiempo, amado, adorado, apreciado, temido, rechazado, escondido, vilipendiado, estudiado, ignorado, objeto de superchería, objeto de culto, mutilado, extendido, transformado, disfrazado, cambiado, caracterizado, manteniéndose durante siglos, permutando y descubriéndose como parte de nuestro Ser y evolución; ciertamente, hoy en día, permanece cada vez más vigente .
Es por eso que me permito definirlo por su indefinición, dejando que fluya su esencia por las venas de cada uno de los que por una u otra razón se sienten atraídos por él.